LA CARTA OLVIDADA

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Mientras leía un grueso y empolvado informe que encontré al fondo del cajón de mi escritorio, cayó al suelo un sobre amarillento que estaba oculto en su interior. Me agaché para recogerlo, estaba escrito mi nombre y una dirección que no recordaba.

¿Quién había escondido esta carta en un lugar tan extraño? ¿Sería una misiva comprometedora de algún amor prohibido?

Me acomodé en el sillón y con manos trémulas por la emoción, abrí el sobre y extraje una carta fechada el 15 de Marzo de 1957. Eran 2 hojas manuscritas llenas de pasión que mencionaban un tórrido verano que habíamos pasado juntos, Lulú y yo.

¿Quién era esta Lulú que me había amado tanto? ¿Sería acaso aquella linda y extraña jovencita que vivía enfrente de la casa de mi abuela, que nos invitaba a participar en excitantes juegos en la oscuridad de su jardín?

Releyendo la carta una vez más, buscaba alguna pista para recordar esta increíble Lulú y me pareció que en el párrafo final, habían ciertos datos útiles para encontrar el eslabón perdido:

"... esos momentos en Los Vagones fueron imborrables y tú has sido lo más importante en mis 16 años de vida. Espero que lo nuestro sea algo más que una tormenta de verano y cuando vengas a Talca tengamos nuestro gran reencuentro ...

Un largo beso trilingüe de tu amorosa esclava,

Lulú"

Un escalofrío me produjo el recuerdo de Los Vagones, evocando un baile increíble con una rubia desconocida, fundidos en un abrazo total, meciéndonos lentamente al compás de una romántica melodía.

¿Por qué conservaba aún esta carta, después de tantos años?

Estuve divagando tratando de recordar a esta niña tan cariñosa, pero fui incapaz de recordar su rostro, ni aquel romance que ella mencionaba. Ese verano parece que fuimos a Viña del Mar con mi familia, pero Lulú no quedó registrada en ninguna neurona de mi cerebro.

El teléfono me sacó de esos remotos recuerdos de mi adolescencia, era Verónica mi mujer que me llamaba. Al final de nuestra conversación le pregunté en forma disimulada:

- ¿Te recuerdas que hiciste en el verano de 1957?

- Pero, Pedro, ¿por qué me preguntas algo tan añejo...?

- Por nada, solo quería saber como andaba tu memoria...

- A ver déjame ver... Ese fue el verano que me invitó tu prima a veranear a Viña y nos conocimos...

- No puede ser, mijita, ese verano tuve un apasionado romance con una chiquilla de Talca, encantadora, cariñosa como ninguna...

- Gracias, Pedro... Veo que aún te acuerdas de esa época...

- ¡Estás loca mujer! Te estoy hablando de una linda rubiecita de ojos azules que se llamaba Lulú y me amaba con locura...

- ¿No recuerdas como me llamaban en esa época por mis largos rizos...? Yo soy tu queridísima Lulú, mi gordo Tobi...

¡Qué horror, cómo pude olvidarlo!


Firma
Mayo 1997




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