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María Cristina estacionó su lujoso BMW frente al imponente edificio y bajó a Sol de Invierno, su fina perra chow-chow, para su tratamiento capilar mensual.
Sus amigas le habían recomendado este lugar como lo máximo en haute coiffure para razas de pedigree y la suntuosidad de sus instalaciones parecía confirmarlo.
Al cruzar el umbral, un grueso señor de modales delicados que vestía una extravagante túnica multicolor, se acercó solícito a atenderla:
- Bonsoir, madame, ¿qu'est-ce que vous voulez pour votre choux choux?
- Mire, señor, no entiendo nada de lo que me dice, pero Sol de Invierno es una auténtica chow-chow, no una chu chu...
- Pardon, je suis Pierre, ¿parlez vous francais?
- Hábleme en castellano por favor...
- Como usted prefiera, soy una auténtica Torre de Babel...
María Cristina estaba gratamente sorprendida por este recibimiento, le pareció haber encontrado al fin, una peluquería acorde a la distinción y pureza de la raza de su mascota.
- ¿Qué tipo de servicios da esta peluquería?
- Perdón, señora, esta es una prestigiosa clínica veterinaria y la peluquería es sólo un complemento para las mascotas de nuestros socios. ¿Me puede mostrar su credencial del club?
- ¿De qué credencial me habla, señor?
- ¿Cómo, usted no es socia de La Clinique?
- No, vine porque mi amiga María Isabel Risopatrón, me recomendó este lugar...
- ¡Ah, haberlo dicho antes...!
- Quiero que a Sol de Invierno se le haga su tratamiento de belleza habitual, que consiste en un baño sanitario, recorte de las puntas del pelo y un peinado completo...
- Por supuesto, ¿se le ocurre algo mas, monsieur Pierre?
El gordo se dirigió con presteza hacia un rincón de la recepción y volvió con un catálogo ilustrado con el que fue explicando cada una de las distintas opciones que disponía La Clinique.
- Sólo en cortes de pelo para perros, usted puede elegir alguno de estos estilos: Mohican, Huron, Pompon Rouge, Castor Noir, L'Eclipse, Belle de Nuit y muchos más. Cuando ha acumulado 5.000 puntos, tiene derecho a un corte de cola gratuito para su mascota...
- ¿Cómo se le ocurre que voy a pelar su hermosa cola, si es una de las características de esta raza?
- No, mi querida señora, me refería a extirparle su apéndice piloso sin costo, con una moderna guillotina que trajo el doctor desde París. Es un procedimiento sencillo, rápido, indoloro y entregamos el rabo en una elegante caja transparente, forrada en terciopelo negro, para que lo lleve de recuerdo...
María Cristina no podía contener su repulsión ante tan macabra descripción y sólo atinó a gritar:
- ¡Está loco, usted es un demente...!
- ¿No cree que su choux choux parece un escorpión gigante con esa frondosa y provocativa cola apuntando hacia adelante?
- Me voy de aquí, no aguanto un minuto más en este espantoso lugar...
En ese momento entró el doctor ante tanto alboroto y al ver lo descompuesta que estaba María Cristina, dijo:
- Pierre, ¿qué le pasa a la señora...?
- No sé, doctor, se puso así cuando le mencioné la oferta del corte de cola gratuito...
El doctor miró a Sol de Invierno que aullaba y se imaginó por un momento, lo ridícula que se vería esa hermosa perra sin su apéndice terminal. Se acercó a María Cristina para tranquilizarla:
- Por favor, señora, no sea tan aprensiva, lo que para usted resulta chocante ante tan bello ejemplar, para otras razas como los boxer, bulldog o dobermann es una operación obligada. Inclusive es necesario recortarles las orejas...
María Cristina estaba fuera de sí. Veía a su empleada limpiando los muebles del living usando la cola de Sol de Invierno y que al cabo de un tiempo, le decía:
- Señora, necesitamos otro plumero, este está muy gastado. Va a tener que llevar a Sol de Otoño, a la peluquería...
Al volver a la realidad, escuchó parte de la explicación del doctor respecto a los servicios adicionales de la clínica y al ver que su perra había desaparecido, preguntó alarmada al veterinario:
- ¿Dónde está, adónde se la llevaron...?
- Le expliqué recién que tenemos como norma, hacer una ecotomografía completa al animal, como una forma de detectar cualquier problema físico que pueda tener. Este examen es gratuito.
María Cristina se sintió más tranquila ante la respuesta del médico y le pareció interesante esta preocupación por las mascotas, revelando la excelencia del lugar donde se encontraba.
Al cabo de un rato, volvió muy excitado Pierre con el resultado del examen que mostraba en forma acusadora:
- Incredible, c'est ne pas posible, deux tiques... Doctor, véalo usted mismo...
El doctor examinó detenidamente la transparencia y señaló con un lápiz rojo 2 manchas oscuras que se veían en el cuerpo de Sol de Invierno.
- Traiga a la perra, Pierre, para examinarla...
El doctor palpó el peludo vientre del animal y llamó a su dueña:
- Mire, señora, aquí oculto bajo el pelaje hay 2 enormes garrapatas. Acérquese, véalas...
María Cristina se acercó al doctor, quien con un experto movimiento extrajo el parásito y se lo mostró a su estupefacta dueña.
- Esta variedad es muy ponzoñosa, es de origen africano y transmite muchas enfermedades a los perros.
- No puede ser, si mi perra apenas sale de la casa...
- Mi recomendación profesional es hacerle una serie de exámenes de sangre para detectar posibles infecciones. Bajo estas condiciones, no podemos atender a su perrita en la peluquería hasta no verificar que está completamente sana...
La señora estaba avergonzada, no le parecía posible que su fina mascota tuviese garrapatas como cualquier perro callejero.
Se levantó para irse, y antes de salir, le preguntó al doctor:
- ¿Ustedes realizan aquí estos exámenes de sangre?
- Así es, señora, pero sólo para los animales de los socios de La Clinique, ya que éste no es un centro abierto de atención veterinaria.
- ¿Cuánto cuesta hacerse socia de este lugar?
- Si está realmente interesada, vaya a la oficina 14, al fondo del pasillo, la señorita Vanessa le entregará información más detallada.
En ese momento, una secretaria llamó al doctor para que atendiera una llamada urgente que tenía en su oficina de un tal señor Carrasco.
El médico se despidió de María Cristina y una vez en su despacho, levantó el auricular y dijo:
- José, ¿cómo ya recibiste la nueva partida? En ese caso, mándame 500 ejemplares de la variedad africana, ávidas de sangre...
 Septiembre 1999
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